lunes, 9 de marzo de 2015

Bienvenidos al festival donde la poesía invita


Entre el 11 y el 14 de marzo se realiza el IV Festival Internacional de Poesía de Córdoba. A cuatro años de la primera edición, el encuentro reafirma su espíritu independiente  y se atreve a seguir cruzando fronteras. La entrada a esta casa es libre y gratuita.
 
 

El patio se muestra cálido, lleno de murmullos, con sus baldosas rojas relucientes aguardando la caída de la tarde, el inicio de la lectura. En la mesa, ubicada en uno de los extremos del cuadrilátero colonial, tres sillas o cuatro aguardan la presencia de los poetas invitados a recitar. Los amigos, el público, se acomodan en las hileras blancas que exhiben todavía algunos lugares vacíos. Con el correr de los minutos, el espacio se llena, el murmullo crece, el aire plagado de presencias y se convierte en la antesala de un torbellino de música y palabras.

En el Festival los poetas se encuentran, comparten sus quehaceres, intercambian plaquetas, libros y anécdotas. Algunos se ilusionan quizás con la posibilidad de permanecer en esa especie de universo propio, en el cual la poesía y el sonido se combinan en un acto de simpleza creativa que resplandece y se proyecta más allá de esos días que durará la fiesta.

Cuatro años atrás, el arquetipo de este espacio nacía como una utopía. El Festival Internacional de Poesía de Córdoba, tuvo su origen en un encuentro, en el patio amplio de una casa, en las Sierras Chicas. Así, asado de por medio, comenzaron a elaborarse las primeras líneas de un proyecto ambicioso y sencillo a la vez: generar una reunión, un cruce, de poetas locales, del país y del mundo, en Córdoba. El mapa se presentó infinito y las ganas originales se transformaron en esfuerzo y organización. 

Como en sus inicios, hoy el Festival sostiene contra viento y marea su carácter independiente, a fuerza de trabajo colectivo. “El espíritu sigue siendo el mismo. Hacer un festival independiente y gratuito es un desafío cada año, una quijotada que tiene su contracara, que la justifica y la refuerza: la libertad. La programación es nuestra propuesta de lectura de la poesía contemporánea, que recorre distintos géneros y subgéneros, geografías y lenguas, generaciones y estéticas”, relata Gastón Sironi, uno de los organizadores del Festival.

Gastón es editor, al igual que Carlos Ferreyra y Alejo Carbonell, los otros dos impulsores del Festival Internacional de Poesía de Córdoba. Cada uno por separado y los tres en equipo, se han convertido en verdaderos militantes de la edición independiente en Córdoba.  Sus sellos editoriales Viento de Fondo, Recovecos y Caballo negro, cuentan con una larga trayectoria de trabajo y apuesta por la literatura proveniente de ésta y de otras latitudes.

“A cuatro años de la primera edición, lo que vemos es un festival que se contagia, el público y los distintos actores de la cultura se acercan, las instituciones empiezan lo empiezan a poner en su agenda. Eso nos permite programar con mayor tranquilidad y sin abandonar nuestro espíritu: construir un espacio de expresión inclusivo y gratuito”, dice Carlos Ferreyra.

Recorridos propios y ajenos

Desde sus inicios, el Festival se propuso recuperar distintas vertientes y estéticas para configurar una especie de recorrido múltiple, ofreciendo una mirada amplia sobre el campo de la poesía desde una perspectiva regional.

Así fue posible que leyeran en un mismo espacio Hugo Gola, Marina Colasanti, Roberta Iannamico o Martín Gambarotta, solo por mencionar azarosamente a algunos de los invitados de la primera edición del festival, allá por 2012.

Al año siguiente, una tardecita de marzo de 2013, se produjo una alquimia íntima entre María Teresa Andruetto y la uruguaya Circe Maia en un patio respetuoso, cálido y atento a las palabras de estas dos amigas, que se hermanaban a medida que transcurría la lectura. Ese año también se presentó el brasileño Arnaldo Antunes, quien viajó a Córdoba trayendo los poemas de su libro “Las cosas” y deleitó al público con una performance poética en clave de juego con la musicalidad de los cuerpos y de las palabras. A estas voces se sumaron Liliana Ancalao, Miriam Reyes y tantas otras poetas presentes en el encuentro.

En 2014, el vuelo del festival se desplegó en las lecturas de Rodolfo Godino, Leopoldo Teuco Castilla, Osvaldo Guevara, Laura Wittner, Affonso Romano y tantos más. Además, Marcos López presentó su propio viaje documental sobre la vida y obra de Ramón Ayala, quien hizo sonar su guitarra en un patio repleto de cuerpos embelesados de música y verdor litoraleño. El rockeo poético de cierre estuvo a cargo de Palo Pandolfo, para despedir una tercera edición contundente.

Entre tanto, la fiesta poética incluyó lecturas en plena calle y trasnoches inundadas de sonidos que colmaron las ansias de poesía y música. Una copa de vino viaja por allá, una plaqueta por acá, un poema por aquí, una guitarra más allá y las horas transcurrieron así como pasajes a un sitio con promesas de plenilunio y de nuevos encuentros.

La cuarta edición de este festival de poesía, internacional pero hecho en Córdoba, traerá nuevos regalos. En la noche de apertura, Gabo Ferro dejará poesía y canciones. Vendrá el uruguayo Leo Maslíah a recitar sus verdades sonoras con su piano. Además, Hugo Padeletti, uno de los poetas argentinos con más letra para compartir con las nuevas generaciones, honrará con su presencia la grilla de esta edición 2014. Habrá varias lenguas en este Festival: estarán presentes el poeta qom Juan Chico y el poeta wichí Lecko Zamora, quienes integrarán el libro de este año del Festival, junto a Liliana Ancalao (poesía mapuche) y Mario Castells (quien emplea el guaraní en su obra).

A esta altura, con la cuarta edición en marcha, los organizadores no abandonan las preguntas. ¿Qué es la poesía?  Alejo Carbonell asegura que “En general, se la trata como al hermano más chico, anda ahí dando vueltas, medio que se cría sola... Y sin embargo en el país hay un montón de encuentros y festivales, y también editoriales que publican sólo poesía. Esa falsa idea de género menor finalmente vigoriza toda la actividad que la rodea”, asegura.

Carbonell trae una imagen recurrente, como una postal que revela el espíritu de ese espacio que soñaron y que hoy ven andando. Cuenta que en el festival “a veces termina la jornada y el público naturalmente ayuda a juntar las sillas, a correr equipos. ¿De dónde sale eso? –se pregunta–  Pienso que del instinto de supervivencia de la poesía”.

(Nota publicada en revista 'Deodoro' del mes de marzo de 2015)