El grupo ‘Pan Comido’
nació en las postrimerías de la década de los noventa para decir “Derrota No”.
Hicieron radio, montaron recitales, editaron plaquetas y libros. El diálogo con
el cuarteto, el rock y el folclore atraviesa el poema que se comparte. Ofrecerán
un recital poético en la Feria del Libro de Córdoba 2015.
Del otro lado, en un barrio del oeste, el ruido de las
máquinas se atrincheran en la mañana y el mate amargo empieza a correr entre
las manos que pronto estarán armando libros o serigrafiando remeras. La chapa
del techo cruje cuando calienta el sol y brama cuando llueve con fuerza. En el
fondo, allá en la cocina, suena la radio como si estuviera dispuesta a
disputarle el aire al ruido seco de la guillotina o al motor de la
imprenta.
Un poco más allá, una docena de hermanos sale a levantar una
casa desde los cimientos. Entre revoques y encadenados, a uno de ellos las
palabras se le aparecen ásperas y agrietadas como golpes de martillo y raspado
de cucharas. Nada de suave, ni bondadoso, ni complaciente hay en esos versos,
porque tienen la fuerza del golpe de un puño contra la pared.
Con mi sangre
escribiré un poema
Así los poetas se disponen a los días y el poema se propone
urgente en el sonido de la panza que vibra cuando llega el mediodía, en medio
de todo lo que pasa. La música es carne de lo que se escribe.
Canta Pablo Carrizo desde la plaqueta ´Pesos´ (2012): (...) esa ventilación que llaman música / tu
latido / nuestra marcha / los gritos de nuestra marcha (...). También
dibuja en su poema ‘Jimenez’:
Se descaderan cuando
canta esos temas viejos
desde el cogote
empiezan a bailar
mirá
los traba se enamoran
mirá la banda de
guiñazú mirá los viejos
mirá la camisa que
clavó ontivero
se descaderan
que querés
también
si esos temazos de
Jiménez dan sed
mirá
la noche está a punto
caramelo
mortal
se descaderan
rompiendo las rodillas
la vertical
de chiquitos
con aiwa
lo escucharon
con vapor de vereda
rayando el tiempo
y se descaderan.
Y manifiesta en ‘La noticia es el diluvio’ (2014), Alexis
Comamala:
Si es posible revertir
el canto que es
violencia de la lengua
cuánto se demora la
lucha del sol
que es necesaria
entonces
cómo evitar que
ciertos gorriones
desesperados
beban las últimas
gotas
dejen
algunas cenizas para
los peces
sin agua
se ahoguen
en la poesía
Belleza obliga,
derrota no
Pan Comido empezó a remontar el vuelo colectivo de la poesía
en el año 1998. Lo integran Juan Stahli, Fabricio Devalis, Ceferino Lisboa,
Andrés Rubino, Fernando Bellino, Sebastian Cantoni, Alexis Comamala y Pablo
Carrizo.
Allá por los inicios de este siglo, el Grupo de Poesía Pan
Comido hacía sus primeros recitales poéticos en un intento por generar una
experiencia distinta a la tradicional lectura silenciosa y engolada. Los
primeros sonidos, habían surgido en la radio. El programa semanal se llamaba “Derrota
no” y se emitía por la Radio Revés 88.7. Bajo el mismo nombre, el Grupo editó
su primer plaqueta colectiva y motorizó a un ciclo de producción y escritura
que parió otras colecciones y formatos.
En 2005, Pan Comido irrumpió otra vez en la escena de la
poesía con la compilación “Belleza obliga”, que también se tradujo en una
puesta poético-musical en la Casona Municipal. Las imágenes proyectadas en el
fondo, la música de Nicolás Disandro en la consola y los poetas sucediéndose
como en un videoclip, lograron que el público se apropiara de un registro a
veces presentado como ajeno a la percepción del sujeto común: lo volvieron
comestible como el pan.
Junto a la Gráfica 29 de mayo co-edita desde el año 2009 los
libros de la Colección ’Música del Lugar’, que busca “tonadas en la experiencia
de la poesía presente”. Así, la musicalidad fue dibujándose como objetivo y
mapa de posibilidades para el poema colectivo que se comparte, como el
pan.
“Con mi sangre escribiré un poema” fue el tercer formato de
recital poético al que apostaron estos laburantes del verso en 2013. La frase
corresponde a un tema de Carlos ‘La Mona’ Jiménez -como si hiciese falta
aclararlo- y sonó como un puñetazo en el oído desprevenido de aquellos que
esperaban encontrar una escena poblada de adornos y remilgos. Se encontraron en
cambio con una poesía que nace en el barrio, donde Jimenez es el poeta más
respetado. Sus palabras se invocan con el cuerpo, con las caderas y los pies en
la historia de todo lo que sucede.
Pero no es posible hablar de Pan Comido, sin que resuene
allá en el fondo la memoria de ‘El pan duro’, un grupo de poetas que marcó la
década del 60. Integrado por poetas que proponían una poesía militante y
popular, este grupo ya ponía en práctica la edición cooperativa de sus
trabajos. Su primer publicación, como un anuncio de lo que vendría, fue “El
violín y otras cuestiones”, de Juan Gelman en 1956.
Así fue que transformando este legado, a partir de la nada que había instalado la
década del ‘90, los Pan Comido se definieron desde la militancia, entendiendo
que no es posible dividir el hambre de poesía y la política. Con estas ideas
que persisten en la cabeza y en el cuerpo, antes de fin de año planean lanzar
una nueva colección: “El juego en que andamos”, en clara referencia y homenaje
a Gelman y a la lucha de su generación.
Mi tropa está en la
huella
Siguiendo el rastro que ha dejado un poeta de la música
popular, el ‘Chango’ Rodríguez, en 2014 los Pan Comido se le animaron a “Mi
tropa está en la huella”, donde la música es en vivo. “Desde el vamos fue
sencillo pensar que algún un día saltaríamos a la huella todos juntos”,
explican los poetas, que en esta ocasión reunieron sus voces con la música de
El Mano, Lucas Heredia, Gastón Testa y Roque Flores.
En la letra, en el sonido del verso que conversa con la
música, se los escucha caminar constante a los poetas. El poema viene con el
sonido de los días que se empujan. Su música es la argamasa de un pan que se
cocina lento, entre cuerpos transpirados que se encuentran en el cordón de una
vereda, en un patio amplio donde se habla y se baila, en una noche de cielo
regado con asado, guitarras, ferné y vino tinto.
Nada hay más allá de estos pequeños submundos que suenan,
donde la creación se abraza como un fuego, una noticia que permanecerá en
secreto hasta que la necesidad llame a la música, hasta que la sangre se
escriba como un poema.
(Nota publicada en la revista 'Deodoro' del mes de septiembre de 2015)
